... que lo hacían por su fe. En 1212 existió lo que se llamó Cruzada de los niños.

Millares de adolescentes de ambos sexos, arrebatados de entusiasmo por el fervor religioso y combativo de las cruzadas, son embarcados en Marsella, desde donde los armadores los conducen a la ciudad de Alejandría y los venden como esclavos.
A lo largo de la Edad Media la Iglesia tenía la costumbre de consagrar los campanarios para combatir y alejar a los malos espíritus que, siempre según sus creencias, trataban de entrar ellos para hacer el mal.
En esa época, las tormentas no eran un simple fenómeno meteorológico, sino una de las formas que utilizaba el demonio para hacer el mal. Para combatirlo y detener las tormentas debían tocarse las campanas sin cesar.
Pero el resultado de aquello al final era siempre el mismo, que muchos de los campaneros a los que se enviaba a parar las tormentas con el movimiento de las campanas, morían a causa de los rayos y debido a la ignorancia, el diablo siempre llevó la culpa.
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2010 Ministerio Sanando La Tierra, Houston, Texas