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Gen 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Aún así, Adán y sus descendientes lograban vivir cientos de años. El llegó a vivir más de 900 años.
Gen 5:5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió.
El promedio de vida en la tierra era bastante grande en esos tiempos llegando hasta Noé, que vivió 950 años.
Gen 9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió.
Pero el Señor se cansó de soportar el pecado del hombre porque cada día era peor, y para que no se multiplicase la maldad trajo el juicio del diluvio y limitó su longevidad a unos 120 años.
Gen 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
Esto, sin embargo, no comenzó a suceder del día a la noche, sino progresivamente como lo vemos con la vida de Abraham.
Que se redujo su largura de vida a solo 175 años.
Gen 25:7 Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.
Luego su hijo Isaac vivió un tiempo similar al de Abraham con 180 años.
Gen 35:28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.
Pero ya con el nieto Jacob, el tiempo de vida continuó disminuyendo.
Gen 47:28 Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.
El tiempo de vida de su hijo José en Egipto también continuó acortándose.
Gen 50:22 Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.
También pareciera que e mismo pecado del hombre redujo más su vida en la tierra, declarando las Escrituras que su tiempo de vida oscilaba entre los 70 y 80 años.
Sal 90:10 Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos.
Siempre hubo excepciones en cuanto a la largura de años vividos, habiendo reportes de personas que vivieron 150 años en el pasado.
Pero la Escritura bien claro señala que podemos hacer que nuestro numero de días asignados por Dios sean acortados por nuestra culpa.
Como así lo dice la Palabra de Dios en Ecl.7:17 No hagas mucho mal, ni seas insensato; ¿por qué habrás de morir antes de tu tiempo?
Pero un fenómeno en los últimos siglos produjo que la vida del ser humano en promedio aumente continuamente.
Esto es debido a ciencia y al cuidado del cuerpo. Esta tendencia en las generaciones del último centenio parecería cambiar las características genéticas aumentando su rango de vida.
En Estados Unidos, la media de vida está situada hoy en los 76 años de edad, frente a los 47 años de 1900. Uno de cada ocho norteamericanos es hoy mayor de 65 años, una proporción que se estima pasará de uno a cinco en 2030.
La cantidad de centenarios en Estados Unidos es más de 120.000 personas y sigue aumentando.
En Japón, la esperanza de vida era de 76-78 años de edad en 1950 y hoy es de 85 años para las mujeres, lo que se cree será la media de los países industrializados en el 2050. La mayoría de las personas del mundo que hoy tiene más de 110 años son japoneses.
Lo que sabe la ciencia al respecto, es que la longevidad de cada especie viva está contenida en su patrimonio genético: una mosca vive tres días, un ratón, tres años, una ballena azul, 80 años, una secuoya, 4.000 años, una tortuga marina, 200 años, una persona puede llegar al menos hasta 120 años que coincide con el limite máximo dado por Dios al hombre después del diluvio.
Pero sabemos que en la edad milenio, la vida del hombre volverá a ser de centenios, una vez que la maldición sea erradicada.
Esto lo vemos cuando la Escritura declara que una persona de cien años será un niño.
Isa 65:20 No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito.
No sabemos si Dios utilizará la ciencia para lograr esto, ya que nos dicen los genetistas que esto es posible ahora mismo.
La conclusión que debemos arribar es que todas las variables coinciden en que el presente que vivimos hoy, son evidencia de los "últimos tiempos" bíblicos, en que cambios dramáticos acontecerán a toda la humanidad.
La longevidad interesa también a los Estados, que necesitan planificar las políticas con respecto a la tercera edad, tanto para hacer previsión de las pensiones jubilatorias, como cual será la mejor edad de la jubilación ya que el mejoramiento de la salud y el aumento del rango de vida, cambiará hacia arriba la edad de jubilación.
Son tiempos de incalculable importancia para el ser humano, pero sin consideración de la cantidad de tiempo que vivamos en esta tierra, lo que realmente importa es dónde pasaremos nuestra eternidad.